La mano que mece las urnas

 

CiU y PP han ganado terreno con el discurso de la seguridad; el PSC busca ahora recuperar posiciones

15/03/2011

Isabel Garcia Pagan

Isabel Garcia Pagan

Dicen los que triunfan que cada día tiene su afán, que lo que sirve hoy no vale para mañana y que hay que renovarse para no morir. Con la marca del PSOE por los suelos, hasta peor que la del PSC, y sus graneros de voto en descomposición, los socialistas han decidido aplicarse el cuento. La hasta ayer exitosa carta Zapatero es ahora de dudosa utilidad ante la tormenta electoral que se avecina el 22 de mayo, así que toca replantearse toda la campaña hasta la cita con las urnas. Si hace falta esconder sin que se note al presidente del Gobierno, se le esconde. Y si hay que obviar hasta próximo aviso a los socialistas catalanes ante una anunciada segunda debacle electoral, se los obvia sin pudor alguno y se centran esfuerzos en otros frentes más llevaderos.

Los socialistas han pasado de resignarse, condenados a salvar los muebles en las próximas elecciones municipales y autonómicas, a gritar aquello de de perdidos, al río. Aunque sea a costa de despistar a un electorado que observa atónito cómo su partido de referencia parece escorarse hacia la derecha al compás de la mano que mece las urnas.

También ocurre aquí. Si hubo en el PSC quien trató de abortar la candidatura del alcalde de Barcelona a la reelección, ahora se le ofrece un resignado protagonismo aun a cuenta de olvidar el pasado más inmediato y dejar que asalten las dudas sobre la estrategia política de los últimos años. Jordi Hereu se erige en la voz –tono enérgico, ocurrencias discursivas– de los alcaldes socialistas en Catalunya y busca tomar aire agitando ahora la bandera de la seguridad. Justo allí donde CiU y PP han ganado terreno en los últimos cuatro años en el espacio municipal a cuenta de las lagunas del discurso socialista.

Lanzado el segundo tripartito, el PSC dejó el Departament d’Interior en manos de ICV no por convencimiento político, sino electoral. Se trataba de que los ecosocialistas no se fueran de rositas como ocurrió en las autonómicas del 2006 si la historia se repetía y la cosa iba mal. Lo lograron. Joan Saura pagó los platos rotos, pero el PSC no pudo evitar aparecer como corresponsable de su estilo. Tampoco aprovecharon las primeras oportunidades en la oposición. El PP aprieta en Badalona con propuestas de tolerancia cero en inmigración irregular y delincuencia, y CiU amortiza su obligación de salir al auxilio de la alcaldesa socialista de Salt ante un repunte de la delincuencia. Pero el PSC, al arrancar la legislatura, prefirió hurgar en el misterio aún sin resolver del no nombramiento de Xavier Crespo, alcalde de Lloret, como secretario de Seguretat.

Ahora toca rectificar. La hegemonía del partido de los alcaldes peligra. Pero que no se confíe el enemigo: la resaca de victoria es la más difícil de digerir.

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s