OJO al TAXI

 

    Engaños, fraudes, falsificaciones

    El mundo del taxi es especialmente propicio a la picaresca y el trapicheo

    Quim Monzó

    QUIM MONZÓ

    El jueves, de repente el periodista Lu Martín avisó desde su perfil de Twitter –@LuMartinBCN– que el taxi de Barcelona licencia 1183 devolvía cambio con fotocopias de billetes. Su tuit ("Taxi d BCN 1183 devuelve cambio con fotocopias d billetes d 5€. Bueno, lo intenta el nota") lo retuiteó @JordiMusoy, un taxista decidido a devolver la dignidad a su oficio. Poco después respondió a ambos el alcalde @XavierTrias: "Tenemos que hacer frente al fraude en el sector del taxi, que nos perjudica a todos y también al turismo". Este tuit indignó a muchos. @MaPallares escribió: "La respuesta es del manual de respuestas de quien le lleva el twitter al Trias. Qué vergüenza…". A otros les pareció significativo que dijese que el fraude perjudica al turismo, porque demuestra que es eso lo que les preocupa y no los ciudadanos. @Ramon_Faura escribió: "¡Me importa un rábano el turismo! ¿Ayuntamiento de los barceloneses o del Mickey Mouse’s Fans Club?" @JordiMusoy contestó a los negros de @XavierTrias: "Pues poneos las pilas! Tenéis las competencias, los mecanismos y el número de taxi!"

    ¿Ustedes creen que los negros de Trias han informado a su amo de esa denuncia? ¿A estas alturas alguien ha llamado a consulta al conductor del taxi en cuestión, a ver si es verdad lo de las fotocopias de cinco euros que dicen que da como cambio? Estoy convencido que no. El mundo del taxi ha estado muy maltratado estos últimos lustros y –más allá de las buenas palabras, que salen gratis– no se ve señal alguna de que las cosas estén cambiando de verdad. Los más perjudicados son, una vez más, los muchos taxistas dignos que intentan ofrecer un buen servicio y se ven aislados en medio de los que actúan como si la ley no existiese. Por sus características, el mundo del taxi es especialmente propicio a la picaresca y el trapicheo, y eso pasa en todo el mundo. La diferencia es que en otros lugares tratan de poner remedio. La misma semana pasada, mientras en Twitter se daba esa discusión sobre el taxi 1183, en Viena el equivalente de nuestro Institut Metropolità del Taxi anunciaba el plan que ha preparado: usará detectives que, vestidos como ciudadanos corrientes y turistas de todo tipo, subirán a los taxis vieneses como clientes nada sospechosos. El objetivo es detectar estafas como la que denunciaba Lu Martín. Y como tantas otras, incluyendo esa tan habitual que consiste en dar vueltas y vueltas innecesarias antes de llegar al lugar indicado. Ya metidos en faena, los detectives también levantarán acta de los taxis que apesten y de los que estén sucios. APA, la agencia austriaca de noticias, acaba diciendo que retirarán las licencias a los que obtengan informes muy negativos. Y listos. Nuestro Institut Metropolità del Taxi ¿está preparando algún plan parecido, alcalde Trias? Sólo declarando buenas intenciones no se va a ningún sitio.

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