“Felipe González refleja como nadie la putrefacción del PSOE”

 

Gabriel Rufián: “Felipe González refleja como nadie la putrefacción del PSOE”

  • El portavoz de ERC en el Congreso replica que es el Gobierno el que es “unilateral y radical” y pide a los ‘comuns’ más claridad en cómo lograr un referéndum pactado

Las palabras del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián (Santa Coloma de Gramenet, 1982), nunca dejan indiferente a nadie. Fiel a su estilo directo e incisivo -que le ha reportado tanto admiradores como duros detractores-, el republicano asegura no estar sorprendido por la guerra interna en el PSOE, mantiene que es imposible pactar un referéndum con el Estado pero avala la nueva posición del Govern de JxSí de tratar de negociarlo hasta la extenuación.

¿Habrá nuevas elecciones?

Ni idea, la verdad. Nosotros creemos que no y los últimos acontecimientos en Ferraz nos reafirman. Todo parece indicar que Rajoy será presidente con la abstención de una parte del PSOE absolutamente entregada al PP. Al final, ambos tienen muchas más cosas en común que diferencias. También existe la posibilidad de un pacto entre PSOE, Podemos y C’s, difícil pero no imposible porque en definitiva Ciudadanos haría lo posible para evitar las terceras elecciones. Pero no lo sabemos. Lo dramático de todo esto es que nadie habla con nosotros, con el independentismo catalán. Ese es el principal escollo para la gobernabilidad de España. Si hoy en día España no tiene gobierno es porque no se da voz al pueblo de Catalunya. Hace unos meses, podíamos hablar con el PSOE o Podemos. Hoy, ya nadie quiere hablar con nosotros.

¿Cómo analiza esta guerra abierta en el PSOE?

Pedro Sánchez ha demostrado tener mucho más coraje que algunos de los barones del PSOE, pero parece que el golpe de Estado tendrá éxito. No nos sorprende. Nosotros no le tenemos manía al PSOE, lo que tenemos es memoria. Recordamos el “apoyaré” de Zapatero, el “cepillaré” de Alfonso Guerra y, mucho antes, el OTAN, de entrada no. El PSOE siem pre fue una operación para sacar a mucha gente de izquierdas de la calle. Insisto, no nos sorprende: hace mucho tiempo que el Partido Socialista Obrero Español dejó de ser socialista y obrero. En este sentido, el Felipe González de hoy refleja como nadie la deriva y putrefacción de este PSOE.

Usted ya se lo advirtió a Sánchez en la tribuna del Congreso.

Bueno, no es que fuera más espabilado. Cualquiera que muestre un poco de interés por la política, veía que esto podía ocurrir. En ese momento, Sánchez nos acusó de crear una crisis de convivencia en Catalunya y nosotros le respondimos que la crisis la tendría él. Pero es que no era novedoso: Susana Díaz llevaba mucho tiempo orquestando esta operación. Llevaban meses con una división enorme entre los quieren a Rajoy como presidente y los que no.

La crisis del PSOE y, por extensión, la situación de bloqueo en la política española, ¿benefician al independentismo?

Somos muy reacios a ese discurso de cuanto peor, mejor. Sería miserable alegrarse porque un partido tan reaccionario como el PP, pero también Ciudadanos o incluso una parte del PSOE, gobiernen cualquier Estado. Eso sería alegrarse de la desgracia de la ciudadanía. Nosotros siempre intentamos ayudar a todos aquellos que quieren dignificar la vida de la gente. Vivan donde vivan y sean de donde sean.

¿Estarían dispuestos a alguna concesión sobre referéndum para evitar un nuevo Gobierno del PP?

Es que parece que el referéndum sea un capricho. Recuerdo una conversación con insignes miembros de Podemos en la que me decían: “¡Ya estás otra vez con lo mismo!”. Al final, no se trata de una exigencia o una condición, sino que sería traicionar a la gente que te vota. Si nosotros regalamos nuestros votos a cualquiera del Estado español sin dar voz al pueblo de Catalunya, estaríamos traicionado a la gente que nos votó. Eso no lo haremos porque es lo único que tenemos: nuestra palabra. Debería formar parte del ADN de cualquier persona de izquierdas o que quiere cambio. Me parece mucho más sencillo dar voz a Catalunya que seguir con Rajoy. La pregunta es para ellos: ¿estarían dispuestos a dar voz a un pueblo para gobernar el vuestro? Ojalá fuera así pero la verdad es que, como dice Joan Tardà, deberían volver a nacer.

¿Entierra usted la posibilidad de cualquier acuerdo de izquierdas en el Congreso?

Nosotros lo hemos dicho claro. El que quiera contar con nosotros, tiene que comprometerse con tres cosas: hacer políticas socialdemócratas, relegar las propuestas reaccionarias del PP y el referéndum. Pero un referéndum con fecha y hora. No vendremos a Catalunya con un “ya hablaremos”. Hace mucho tiempo que perdimos esa candidez. En todo caso, estamos muy lejos de ese escenario.

¿Cuál debe ser la relación de ERC y el PDC en el Congreso?

Ambos estamos para defender el proceso y las instituciones catalanas. Nuestra relación debe ser la mejor en tanto que entendemos que ambos estamos para lo mismo. Me parece muy sano que sea desde espacios ideológicos y parlamentarios distintos, sobre todo porque en Madrid eso tiene mucha potencia. Que dos partidos tan diferentes en lo ideológico defiendan lo mismo es fundamental. Ya hemos presentado conjuntamente iniciativas en ese sentido y esperamos seguir haciéndolo.

¿Debe ayudar ERC a dar visibilidad al Partit Demòcrata, ahora insertado dentro del grupo mixto?

Nosotros siempre ayudaremos a aquellos que estén por defender lo que estamos haciendo en Catalunya. Ya dijimos que la decisión de negarle el grupo a Convergència era absolutamente política. Aunque tuvieron menos votos en junio, tienen la misma representación en el Congreso que en diciembre. ¿Por qué ahora no y antes sí? Ojalá Convergència sea lo más fuerte posible porque eso favorece al proceso. En definitiva, representan a un sector muy importante de esta sociedad. Esto no va de ganarnos entre nosotros, sine de ganar un país.

¿Deben acudir juntos a unas terceras elecciones como ellos siempre reclaman?

No gastamos ni un minuto en hablar de esa hipótesis hasta que no se convoquen porque es una falta de respeto a la gente que acaba de votar. Dicho esto, yo siempre he creído que desde espacios diferentes, se gana mucho más. Lo único que pedimos es que si el debate se da, se evite el choque fratricida, como ocurrió otras veces.

¿Por qué ERC tiene dos portavoces en Madrid si usted fue el cabeza de lista?

Nos presentamos como un ticket electoral. Para mi es un honor porque hacer política con Joan Tardà es como jugar a fútbol con Messi. Es uno de los políticos más decentes que hay en Catalunya y en todos lados. Además, Tardà lleva mucho tiempo en el Congreso y todo el mundo le coge el teléfono. Al final, nos dividimos el trabajo de la portavocía de manera muy equitativa. Nosotros queremos que todo el mundo del grupo parlamentario tenga protagonismo. Esos son los nuevos tiempos políticos que vienen, se acabó eso del único líder y portavoz.

Pasemos de Madrid a Barcelona. Puigdemont superó la cuestión de confianza el pasado jueves. Por lo tanto, parece que vuelve la unidad independentista. ¿Para cuánto tiempo?

Es un proceso de autodeterminación. Es algo extraordinario que comporta muchísimas dificultades y la noticia sería que no hubiera problemas. En este proceso, hay gente muy diferente. De Puigdemont a Anna Gabriel. Además, no es nada malo que el presidente de la Generalitat se someta a una cuestión de confianza. Es sano que haya debate en el parlamentarismo catalán. Hay cosas que pasan en un día en el Parlament que no pasan en legislaturas enteras en el Congreso. Estamos convencidos de que todo irá bien. Nos llevan diciendo muchas veces que el suflé baja y que esto se acaba, pero siempre tiramos hacia adelante. Y estamos convencidos de que esta vez también lo lograremos.

¿No teme otra fase de división cuando se pongan sobre la mesa los presupuestos?

Es positivo que se llegue a acuerdos entre todos, Convergència, ERC, CUP, y se pacten los presupuestos más plurales posibles. Estoy convencido de que todos los que estamos metidos en esto tenemos el mismo objetivo, que es que Catalunya sea lo que Catalunya ha votado que sea. A partir de ahí, todo el mundo será responsable y hará lo máximo posible para que esto sea así.

O sea, que la CUP debe aprobar los presupuestos.

Lo que ocurrió en junio fue error. Pero la CUP ha sido, es y será imprescindible para el proceso. Yo los respeto enormemente desde una proximidad y afinidad muy grande, como he dicho muchas veces Igual que Junts pel Sí sabe que solos no se puede aprobar el presupuesto, también apelo a la generosidad, pragmatismo y responsabilidad de la CUP. Lo haremos entre todos.

¿Cree que la intervención de Puigdemont durante la cuestión de confianza certifica que, como dicen Si que es Pot, el independentismo ha vuelto a la pantalla del referéndum pactado?

Entiendo que se pueda interpretar así. Recuerdo la intervención de Joan Coscubiela echando en cara que algunos dijéramos que es imposible pactar un referéndum con el Estado español. Pero es un tanto oportunista decir que volvemos a lo que ellos querían. Yo les diría que, en definitiva, lo único que hace el Govern es algo que forma parte del ADN de los catalanes: querer negociar. Catalunya lleva casi 5 años sentada en una mesa esperando que alguien se siente en el otro lado, y no se sienta nadie. Pero muchos ya perdimos la inocencia y sabemos que no se puede pactar con un Estado en el que gana elecciones un señor que compara a los independentistas con las pistolas o en el que el ministro Jorge Fernández Díaz conspira contra lo que la gente vota. Y la alternativa es el PSOE de Susana Díaz y donde no lleguen ellos, llegará Ciudadanos o el Tribunal Constitucional. Lo plenamente democrático es decir que queremos hacer un referéndum lo más pactado posible pero que si no, seguiremos. Ya lo dijo Puigdemont y lo suscribo: o referéndum o referéndum. Si no es bajo la legalidad española, lo que es un cuento de hadas, se hará bajo la catalana.

Pero entonces, será unilateral. ¿Por qué tanto miedo a la palabra?

¿Qué es más unilateral? ¿Poner una urna o que el TC amenace a Carme Forcadell? Los únicos unilaterales, extremistas y radicales son el Gobierno del Estado español. El único unilateral es un ministro que conspira. Nosotros le llamamos referéndum de autodeterminación catalana, sin ningún calificativo más. Esto va de o democracia sí o democracia no. Y nosotros somos demócratas.

¿Gabriel Rufián es un político de moda?

No, no. De ninguna manera. El trabajo que hacemos en Madrid es absolutamente colectivo. Lo que digo es un compendio de ideas de mucha gente. Lo único que hago es poner la cara y lo hago de la mejor manera posible. Tenemos muy claro que somos cajas de resonancia. Estar de moda me da igual. A mi en casa me tratan igual. Hago lo mismo, vivo en el mismo sitio y la gente en mi barrio me trata igual. Y cuando sales a la calle, casi todos son personas agradecidas. Pero esto no va de uno, sino de toda la gente a la que representas. Y el día que esto se me olvide, espero que alguien me diga: “chaval, vete a tu casa”.

A usted le acusan de hacer tuits y no discursos, ¿qué les diría?

Me gustaría que alguien me explicara por qué es malo hacer un tuit y después ponerlo en un discurso. Yo soy partidario de que es mejor decir en 140 caracteres lo que puedes decir en una hoja entera de papel. Estamos hartos de grandes discursos con una sola idea. Creo que si tienes una idea, dila en una frase. No veo porqué no se pueden combinar todas las herramientas.

¿Hay un estilo Rufián?

Para nada. Casi diría que estilo y Rufián es un oxímoron.

Debe ser de los políticos con más detractores, ¿eso le gusta, disgusta, le estimula?

Yo siempre digo que cuando te apellidas Rufián, ya tienes la piel curtida. Que me llame de todo según quién me parece normal. He tenido la suerte de pertenecer a una plataforma como Súmate en la que ya se metían con nosotros. Sólo con un artículo ya tenía encima al unionismo más reaccionario. A mi Ciudadanos me conoce desde hace dos años y saben quién soy perfectamente. Si no molestas a según quién, quizás es porque lo estás haciendo mal.

¿Le beneficia que Pablo Iglesias le aplauda algunas de tus intervenciones en el Congreso?

La pregunta sería por qué no aplauden según quién de Podemos.

¿Por qué?

No lo sé. Eso es pregunta para ellos.

En su primera intervención en el Congreso, usted mismo se presentó como “aquél que ustedes conocen como charnego independentista”. ¿Teme que se le reduzca a su origen? ¿Nunca se ha sentido mal en ese papel?

La palabra charnego tiene un origen determinado pero hoy en día quién lo emplea es parte del unionismo más reaccionario. A mi sólo me llama charnego Jiménez Losantos, Hermann Tertsch y los trols de Ciudadanos y PP. Nosotros sólo queremos reflejar el país que tenemos. No lo vivo como nada extraordinario. De hecho, es la realidad de la calle. Además, si molesta tanto a según quién, eso refleja su derrota. Lo bueno es que este proceso venga de gente tan y tan diferente. A algunos les encantaría que esto fuera algo de una clase o unos apellidos, pero no es así.

También hay quien acusa a ERC de poner cuotas.

ERC trata de hacer propuestas electorales que son la síntesis de este país. El grupo parlamentario de Madrid así lo refleja. Nosotros tenemos un veterinario de Martorell que viene de Unió, un sindicalista de UGT de Tarragona, un joven de Lleida vinculado a Òmnium, una tupamara uruguaya, un profesor de Girona que viene de IU, un histórico de ERC… se trata de ampliar y que mucha gente se vea reflejada.

Siempre se dice que el independentismo debe ensanchar la base en zonas y barrios que usted conoce bien y parece que, a tenor de los resultados electorales, no hay manera.

Al principio pensé que era un debate interesante. Pero ahora lo veo distinto. Existe el mantra de que es el independentismo el que debe seducir y explicarse. Pero la pregunta es: “¿Y por qué no me seduces tu?”. Yo ya se lo pregunté a Xavi Domènech en la pasada campaña electoral: “¿Cómo lo haréis, Xavi?” La respuesta es siempre el silencio. El independentismo ya se ha explicado muchas veces. Es un máquina de argumentarios. No conozco un proceso de autodeterminación con más información. En cambio, hay otros en el sector de los comuns que no saben o no quieren explicarse.

Pero, ¿cómo ensanchar esa base?

Debemos dejar claro que no somos nacionalistas y que los nacionalistas son ellos. Cuando no te gusta que se ondee una bandera concreta, se hable un idioma determinado o se vote un cambio en un statu quo determinado, el nacionalista eres tú. Y después subrayar que ser independentista es sólo un medio para un fin muy determinado: un país decente. Lo que somos es republicanos de izquierdas que defienden el derecho de autodeterminación de cualquiera. Lo que no entiendo es que algunos vayan a la plaza Sant Jaume con la bandera de según qué naciones pero eso mismo se lo nieguen a Catalunya. ¿Por qué? Porque el nacionalismo catalán es excluyente, te dicen. ¿Centenares de miles de personas en las calles es nacionalismo excluyente? Cada vez se quedan con menos excusas. Habrá que empezar a decir que hay una izquierda cuyo proyecto es español y es a largo plazo, otra vez. Es una posición que respetamos pero lo que no respetamos es que no lo digan.

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